Identidad
Identidad
NOTA: El texto se hará más ameno si se escuchan las canciones que se mencionan a lo largo de él. Es un texto hecho casi de forma íntegra sobre mis experiencias y sensaciones tras volver de Toulouse.
Who Am I?
Siempre he sido
fanático de Calle 13. Desde Atrévete hasta Vamos a Portarnos mal,
me identifiqué mucho con el tono de la banda que componían Residente, Visitante
e iLe. Residente tiene una canción llamada “René”. Toda la canción es
una especie de autobiografía y confesión en la cuál Residente cuenta que ha
perdido el norte.[1] No se halla, no sabe muy
bien quién es. Residente cuenta y desnuda lo que siente su alma. A pesar de ser
el rapero latinoamericano más exitoso de la historia, Residente se siente vacío
y triste. La canción remata con una frase muy poderosa:
Yo quiero volver a ser yo
A mediados de 2022
tuve un momento de quiebre debido a una ruptura amorosa que devino en un
colapso de mis círculos sociales en mi lugar de trabajo y estudio. Fue uno de
los momentos más oscuros de mi vida. Desde junio de 2022 siempre tuve la
sensación de que yo no era yo. De que algo estaba completamente roto en mí.
Estaba en depresión profunda, teniendo ideaciones suicidas todos los días.
En esos momentos,
impulsado por la frase de René, quise volver a mis raíces.
Retomé viejas
amistades de colegio. Me centré en mejorar la relación con mi familia. De a
pocos volví a salir. Rescaté la relación con uno de mis amigos. Fracasé con dos
amigas. Me refugié en la gente que me amaba y logré salir de a pocos, de ese
hoyo.
El proceso fue largo y
lento. Con ayuda profesional, fui construyendo las herramientas que me
permitían relacionarme con el mundo de mejor manera. Aprender a reconocer
errores y a pedir perdón. Entender que vale más la paz que tener la razón.
Tender lazos y vínculos. Estoy muy orgulloso de lo mucho que he crecido desde
el 2020.
Sin embargo, jamás
volví a jugar videojuegos, a leer libros, y a escribir y dibujar de la misma
forma que antes.
Pourquoi je suis je???
Byung Chul-Han es un filósofo surcoreano
que me encanta. Tiene unos buenos análisis sobre la sociedad actual y sobre la
forma en la que el capitalismo y las nuevas tecnologías destruyen el tejido
social porque atacan directamente la psiquis del individuo y anulan la
concepción de la otredad. Recomiendo mucho leerlo, aunque ahora se
volvió algo así como filosofía fast-fashion.
En La desaparición de los rituales,
Chul-Han argumenta que una de las mayores razones por las que nos cohesionamos
socialmente son los rituales. Así, nuestra identidad en conjunto se forma
gracias a que compartimos actividades con los demás (ver fútbol en el estadio,
ir a misa, ir a clubes de lectura). Sin embargo, esos rituales también
construyen nuestra individualidad, por ejemplo, escuchar música en rocola, leer
libros siempre a la misma hora, escribir y dibujar lo que nos sucedió en el
día. Chul-Han aclara que los rituales son principalmente análogos, es decir, no
están hechos para generar datos o contenido en redes, sino que se
hacen por el placer de hacerlos. De esta forma, al tomar nuestros rituales y
volverlos contenido/información, los despojamos de la capacidad de
construcción de identidad propia y los ponemos al servicio de la replicación
del capital. Así, la sociedad hiper-conectada que tenemos destruye los rituales
para que simplemente seamos consumidores y replicadores de información,
erosionando nuestras identidades compartidas e individuales.
Si bien hay matices (en especial porque
mucha gente crea contenido solo por el placer de hacerlo, sin aspiraciones de
fama o dinero), creo que engloba muy bien el comportamiento de la época que
vivimos. Y más allá de eso, me plantea una pregunta importante
¿Perdí
mis hobbies porque perdí mi identidad?
o
¿Perdí mi identidad porque perdí mis hobbies?
Si bien mis hobbies principales vienen
mediados por consumo (videojuegos y libros), me parece muy significativo el
hecho de que perdí por completo el interés en actividades que me generaban
mucha alegría y calma. La cultura a la que accedía a través de libros y
videojuegos me permitía escribir y dibujar, tanto para procesar mi día a día
como para conectar puntos de la realidad y enhebrar la narrativa de mi vida.
No me preocupé y lo achaqué al estudio:
estaba demasiado ocupado en la maestría y no tenía tiempo para eso.
Y de repente, en 2023, yo dejé de querer
ser profesor.
Qu’est ce que je souhaite?
El 2023 fue un año muy difícil para mí. Mi
mamá se quebró la tibia y el peroné, confinada 5 meses a cama y yo la cuidaba.
Le hacía compañía todos los días en las mañanas. Ella trabajando y yo
escribiendo la tesis mientras de fondo sonaba la radio. En las tardes, mi papá
me relevaba y yo salía al gimnasio para desestresarme y cambiar de ambiente. O
esa era la idea.
Cada día que iba al gimnasio me encontraba
personas que no quería ver. Personas que me generaban profunda incomodidad y
malestar. Dejé de ir.
Las tardes se me iban acostado viendo
vídeos en YouTube o speedruns del remake de Resident Evil 4 en Twitch.
Intentaba leer y no me concentraba. Me aburría jugando[2].
Volví a ganar todo el peso perdido entre 2020 y 2022. No le encontraba sentido
alguno a mi vida.
Y de repente un golpe: me había ido muy
mal en el examen psicotécnico[3]
para entrar al magisterio y quedé lejos en la lista de elegibles. Me sentía
como un fracasado.
Entregué la tesis, no me pude graduar ese
semestre. La Universidad me contrató como docente, pero no pude dar clases,
solo calificar y atender dudas de estudiantes.
Estaba completamente perdido.
Me movía por la vida en piloto automático.
Llegaron ofertas para hacer doctorado, una en Argentina. Me presenté con toda
la ilusión del mundo, tuve entrevistas, parecía que me había ido bien.
Eligieron a alguien más.
A la par, me estaba presentando a varias
empresas de la ciudad. Todas me rechazaron.
De nuevo la espiral de desilusión y
desesperanza.
Llegó otra vacante para PhD. El perfil era
muy similar al mío, casi que escrita pensando en mí. Se presentó mi maestro, la
primera persona que confió en mí para hacer trabajo investigativo de
simulación.
Fuimos pasando filtros y quedaba la
entrevista final. Yo me propuse hacerla en inglés. Preparé la presentación de
mi tesis, hice el guion, lo ensayé. Estaba todo listo y no tenía ganas. “Se
la va a ganar el profe mamita, no me voy a conectar. No hay forma de que yo gane”. “Conéctese, no le
quede mal a sus profesores. De pronto para una próxima lo tienen en cuenta. No
haga desaires”. Y con resignación, le hice caso.
Hice la entrevista y no dormí esa noche.
Me había sentido bien, PERO, yo tenía falencias de formación en bioprocesos y
aunque me revolqué (y volteé) con esas preguntas, no sabía si había sido suficiente.
A las 2 AM llegó un correo, y yo deslicé
la previsualización en la notificación y leí esto:
Buen día
Federico,
Muchas
gracias nuevamente por el interés en la posición que estamos ofertando. Lo
primero a destacar es que apreciamos que aceptaste el reto de hacer la
entrevista en inglés, lo cual ponía un grado extra de dificultad.
Bueno, no quedé. Me fui a dormir como un
bebé. Al menos ya se había cerrado el proceso. Había que buscar y mirar qué
hacer.
Me levanté a las 5:40. Bajé a desayunar
con mamita. Charlando le comenté que no había quedado. Me abrazó y me dijo que
lo siguiera intentando, que ella me financiaba el PhD si yo quería. Le dije que
no, que no era mi intención seguir drenando recursos de la casa. Me preguntó que si me
habían dado razón del porqué no me eligieron. Le dije que no sabía, que solo
había leído la primera parte del correo. Le entregué el celular y le dije que
iba a entrar al baño, que ella leyera. Escuché un grito de alegría.
El correo completo decía:
Buen día
Federico,
Muchas
gracias nuevamente por el interés en la posición que estamos ofertando. Lo
primero a destacar es que apreciamos que aceptaste el reto de hacer la
entrevista en inglés, lo cual ponía un grado extra de dificultad.
Adicionalmente, fue interesante ver tu investigación de maestría que estás a
punto de defender. Para nosotros fue importante lo que mostraste durante la
entrevista, consideramos que a pesar que tu investigación no es en
bioprocesos, tuviste la oportunidad de mostrar tu capacidad de análisis.
Después de
deliberar, decidimos ofrecerte la posición doctoral para iniciar el primer
semestre del 2024 (~febrero).
Si decides aceptar
la oferta, necesitamos que nos confirmes casi inmediatamente, pues deberías
enviar la carta de solicitud de tránsito al doctorado a primera hora mañana a
la dirección del programa de posgrados. Si decides no aceptar, necesitamos saberlo
para poder informar a la siguiente persona opcionada en la lista de candidatos.
Para
nosotros sería muy interesante tenerte en nuestro grupo de investigación y
esperamos puedas aceptar nuestra oferta.
Y celebramos los dos. Iba a hacer el
doctorado y me iban a pagar por ello.
Can I do it?
Los
Legendarios, de AlcolirykoZ ft. Laberinto.
El doctorado inició con muchísimas dudas.
El tema era novedoso, yo tenía unas falencias de base, pero di todo mi esfuerzo
para nivelarme en el área del conocimiento. Aprendí muchísimo.
Los primeros cuatro meses no tuve sueldo,
y mi mamita me subsidió la matrícula, pero bueno. Yo daba lo mejor de mí. En
ese lapso tuve la chance de empaparme del área y conocer mejor a mis tutores.
El nivel de las conversaciones pasó de una relación de formación a una relación
de discusión de pares y fomento de nuevas ideas.
Rápidamente fui mostrando buenos
resultados. En 6 meses perfilé dos artículos (salieron en el segundo año) y al octavo mes me habían aceptado en dos conferencias internacionales.
Todo el trabajo de ese primer año tuvo un
principio guía:
Yo
no era nadie, pero como yo ninguno
A los 3 meses del doctorado, me confiaron
el formular un proyecto de cooperación internacional. Yo hice lo mejor de mí. Afortunadamente, recibí todo el apoyo de mis tutores y de los investigadores en Francia.
El proyecto se mandó y fuimos pasando
filtros de MinCiencias.
Todo iba bien en mi vida. Estaba en paz,
el trabajo brillando, un entorno que me valora muchísimo. Lastimosamente, ese
año un amigo muy cercano recibió un revés: otro concurso profesoral de la
Nacional en el cual no quedaba. De nuevo por no ser doctor. Por no tener
suficientes publicaciones.
Y empecé a reconocer que la vida me había
sacado de un roto pero mis amigos seguían ahí. Siendo buenísimos, estaban
atados a un sitio que los parasitaba y no los dejaba crecer.
Y me entró de nuevo la duda, ¿Y si no
alcanza con ser bueno? ¿Y si no puedo ser lo que quiero ser a pesar de ser
bueno?
Llegó diciembre y en ambas conferencias
nos ofertaron dar charlas, no llevar pósters. Salieron los resultados y nuestro
proyecto de movilidad internacional fue ganador (el mejor en la parte técnica
de los elegibles, según los puntajes de MinCiencias).
Se acaba el año y yo me sentía en las
nubes.
A
mí esta vuelta me cambió la vida
Pensaba mientras comía buñuelo un 30 de
diciembre. Me sentía muy orgulloso de todo lo que había hecho el 2024. Fue un
año maravilloso y muy especial. Logré casi todo lo que quería profesionalmente
y vi los frutos de mi esfuerzo.
La Vuelta Olímpica, de AlcolirykoZ.
No me quiero ir de aquí
Lo que le pasó a Hawaii, de Bad Bunny
El 2025 arrancó con un álbum de Benito
Antonio Ocasio Martínez. A la par, yo tenía muchas dudas. Nunca había vivido
fuera de casa. Tenía que irme a un país extranjero, un idioma que no dominaba y
una cultura no conocida. Y todo por 4 meses.
En medio de esa ansiedad, la vida me tenía
una sorpresa. Uno de mis familiares más queridos se iba de la ciudad. La
capital tiene muchas más oportunidades laborales, lastimosamente. Fue duro. Y
me rebotaba en la cabeza el concepto del álbum. No podía sacarme la sensación
de que ese era el principio del fin. Que sería un punto de inflexión en mi
vida.
Retumbaba en mi cabeza esta frase cuando
pensaba en que ya no tendría tan cerca a una persona tan importante para mí:
Se
oye al jíbaro llorando, otro má' que se marchó
No quería irse pa’ Orlando, pero el corrupto lo echó[4]
El proceso de irme fue muy tortuoso.
Afortunadamente, las demoras me dieron la posibilidad de conocer a la mujer más
hermosa y maravillosa del mundo y entablar una relación con ella. Sigo sin
creer lo valiente que fue ella al lanzarse a intentar construir algo a
sabiendas de que yo me iba 4 meses. Y me esperó, haciéndome compañía y dándome
ánimos a la distancia, a pesar de las dificultades de ver nacer y crecer una
relación a la distancia. Es simplemente una mujer espectacular.
En Francia me fue muy bien. Mi trabajo les
encantó. Rompí expectativas. Me ofrecieron quedarme más tiempo. Dije que no, que después
mirábamos. A cada instante añoraba mi hogar, mi país, mi cultura, mis
árboles, mi gente. Extrañaba mucho volver a ser yo, pensando constantemente en
el título de la residencia de Bad Bunny.
Latinoamérica,
Calle 13 con Totó La Momposina, Susana Baca y María Rita
Cada día soñaba con
nuestra comida, con el abrazo de mi mamá y del Viejo, con besar a LA MUCHACHA. Con
disfrutar de nuevo de todo aquello que nos hace ser colombianos.
El
sol que nace y el día que muere
Con los mejores atardeceres
Soy
el desarrollo en carne viva
Un discurso político sin saliva
Las
caras más bonitas que he conocido
Soy la fotografía de un desaparecido
La
sangre dentro de tus venas
Soy un pedazo de tierra que vale la pena
Y volví y todo era
distinto.
Yo soy de aquí
Volví y estaba
completamente enamorado de mi país. Aún lo estoy. Amo nuestros ríos que nos
llenan de vida. Amo nuestras montañas que imponentes rompen el firmamento y
ocultan el sol. Adoro nuestros árboles, nuestras frutas y nuestras flores, que
llenan de color y vida los paisajes. Amo nuestra gente, cálida, cizañera,
amable, metida, hipócrita. Amo nuestros acentos. Amo profundamente todo lo que
somos, con lo bueno y lo malo.
Gracias mami por parirme aquí
El problema es que
este país no me ama de vuelta. Mi ciudad no me aprecia. Mi lugar de trabajo no
me quiere retener. Mi entorno y mi cultura hacen todo lo posible por empujarme
y escupirme lejos de donde quiero construir.
Mi vida la soñaba acá,
con los míos. En mi ciudad, en mi Universidad, haciendo lo que amo. Y me da la impresión que no será así. Algunos amigos cercanos no quisieron verme tras mi viaje. No
juzgo, para ellos tal vez no era tan importante, y eso está bien, pero me
empujó aún más a la sensación de que hay algo roto, algo que ya no funciona.
Que este no es mi lugar.
Acho PR, Bad Bunny con Ñengo Flow, De
la Ghetto y Arcángel
Al poco tiempo de
volver la vida me regaló otro golpe: el pana se va a Francia, a perseguir sus
sueños. Me alegra infinitamente por él, pero me deja una sensación un poco
agridulce. Creo que no volverá. Allá encontrará más oportunidades y de seguro
la romperá porque es un teso. Me da tristeza ver que de a pocos me voy “quedando
solo”. Es un sentimiento infantil e ingenuo el que me invade. Pretender que
los dos llegaríamos juntos y cumpliríamos nuestros sueños acá al mismo tiempo
era difícil, y no lo podíamos controlar.
Él me recordó hace
poco que una profesora nos preguntó que queríamos ser, y los dos respondimos: “Profesores
de la Universidad Nacional”. Me sacó una sonrisa, genuinamente no sé si lo
conseguiremos, pero inmediatamente pensé en Benito y Eladio:
Daría todo porque
ambos lleguemos.
Toda la canción es sobre
sentirse ellos mismos, de como son iguales a cuando no eran famosos. Y
yo tengo esa duda que me desgarra. No sé bien cómo sentirme. Quiero esforzarme,
trabajar muy duro y ser muy feliz. Eduardo Galeano decía que las utopías sirven
para caminar hacia ellas, porque nos empujan a un mundo mejor. Yo creo que los
sueños y las metas son similares. Cada día quiero ser mejor. Ser más feliz,
tener paz, replicar el amor que los demás me han dado y han confiado en mí.
Gracias una vez más por quererme tanto
¿A qué?
El 2025 fue un año
espectacular. Fenomenal. Pero sigo sin sentirme yo. Genuinamente no me entiendo
conmigo mismo. Jugué 2 juegos, no terminé ninguno. Leí 4 libros, dos de ellos
la última semana de diciembre. No dibujé ni escribí. En 2022 jugué 11 juegos y
leí 28 libros completos.
Algunos de mis seres queridos se
van. La vida nos separa de a pocos, porque ellos deben crecer en otros lados,
en otros entornos. Que sean muy felices es lo único que le pido a la vida. Pero
los lazos virtuales se debilitan, nos imponen una distancia del alma: están a
una llamada, pero la omninpresencia de las redes hace que no sean importantes
para muchos.
¿Cuándo dejé de ser
yo? Y más importante aún, ¿Cuándo mi entorno dejó de ser mío?
Rubén Blades una vez
dijo: “Si te perdiste hermano, encuéntrate a ti mismo”. Yo no me puedo
encontrar. No he logrado volver a sentirme yo en tres años y medio. Cuando
estoy en la buseta, constantemente recuerdo un verso de Bad Bunny:
Hoy en día me debato
entre dos sentimientos antagónicos.
Amo profundamente mi
ciudad, mi país, mi cultura. Quiero que mis sueños crezcan acá. Lucharé porque
así sea. Le meteré todo mi empeño. Porque:
Pero, cada que entro a la universidad, al entregar
algo en el trabajo, al volver a casa cansado, me invade una sensación de
zozobra y solo escucho en mi mente a Los Chanchaleros…
Han voltea'o hasta el recuerdo
Entonces, ¿a qué volver?
[1] La canción también es
un homenaje a su madre, por eso ella canta en el coro y el inicio de la segunda
estrofa es dedicado a ella.
[2] En mi defensa, estaba
jugando Horizon: Forbidden West y es genuinamente una experiencia para
la que no tenía el estado de ánimo correcto. Es un juego precioso desde lo
visual pero la jugabilidad es poco interesante y su carácter de mundo abierto
repetitivo lo hace tedioso. Eso sí, la historia era lo que me impulsaba y
llegué hasta cierto punto solo jalonado por ella. Algún día retomaré.
[3] Otra aclaración: yo
no considero que me haya ido tan mal en la entrevista como para sacar 50/100.
Igual es que era una situación problema y era una entrevista GRUPAL. ¿Yo qué
iba a decir después de que la otra parcera había recitado de memoria la ruta para
atención de consumo de sustancias según las guías del Ministerio? Es un sistema
que debe reformarse sí o sí.
[4] Literal y
metafóricamente.
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